Los procesos industriales exigen
el control de la fabricación de los diversos productos obtenidos. Los procesos
son muy variados y abarcan muchos tipos de productos: la fabricación de los
productos derivados del petróleo, de los productos alimenticios, la industria
cerámica, las centrales generadoras de energía, la siderurgia, los tratamientos
térmicos, la industria papelera, la industria textil, etc.
En todos estos procesos es
absolutamente necesario controlar y mantener constantes algunas magnitudes,
tales como la presión, el caudal, el nivel, la temperatura, el pH, la
conductividad, la velocidad, la humedad, el punto de rocío, etcétera. Los
instrumentos de medición y control permiten el mantenimiento y la regulación de
estas constantes en condiciones más idóneas que las que el propio operador
podría realizar.
En los inicios de la era
industrial, el operario llevaba a cabo un control manual de estas variables
utilizando instrumentos simples, manómetros, termómetros, válvulas manuales,
etc., control que era suficiente por la relativa simplicidad de los procesos.
Sin embargo, la gradual complejidad con que éstos se han ido desarrollando ha
exigido su automatización progresiva por medio de los instrumentos de medición
y control. Estos instrumentos han ido liberando al operario de su función de
actuación física directa en la planta y al mismo tiempo, le han permitido una
labor única de supervisión y de vigilancia del proceso desde centros de control
situados en el propio proceso o bien en salas aisladas separadas; asimismo,
gracias a los instrumentos ha sido posible fabricar productos complejos en
condiciones estables de calidad y de características, condiciones que al operario
le serían imposibles o muy difíciles de conseguir, realizando exclusivamente un
control manual.
Los procesos industriales a
controlar pueden dividirse ampliamente en dos categorías: procesos continuos y
procesos discontinuos. En ambos tipos, deben mantenerse en general las
variables (presión, caudal, nivel, temperatura, etc.), bien en un valor deseado
fijo, bien en un valor variable con el tiempo de acuerdo con una relación
predeterminada, o bien guardando una relación determinada con otra variable.
El sistema de control que permite
este mantenimiento de las variables puede definirse como aquel que compara el
valor de la variable o condición a controlar con un valor deseado y toma una
acción de corrección de acuerdo con la desviación existente sin que el operario
intervenga en absoluto.
El sistema de control exige pues,
para que esta comparación y subsiguiente corrección sean posibles, que se
incluya una unidad de medida, una unidad de control, un elemento final de
control y el propio proceso. Este conjunto de unidades forman un bucle o lazo
que recibe el nombre de bucle de control.
Tomado de: Instrumentación
Industrial de Antonio Creus 6ta edición.